
Aunque la edificación data de finales del siglo XVIII, concretamente el año 1791 puede observarse grabado en una de sus fachadas, en lo referente a sus antiguos propietarios no podemos remontarnos más allá de 1900, año en que sabemos que la casa, dedicada a labores agrícolas, pertenecía a Benigno Limia Incógnito, también conocido como “Ó Ovelleiro”. Con él compartían la casa su prima Josefa Limia Seguín y su marido Ambrosio Fernández.
Al fallecimiento de Benigno, Josefa hereda la finca y la trasmite a sus hijos que tras su muerte sin herederos directos pasa a sus sobrinas Milagros y María del Carmen Fernández.
Y son estas últimas quienes la venden a su actual propietario Manuel Francisco Rodríguez Ambrosio.
La casa original, mucho más pequeña, fue ampliándose con los años hasta con dos casas más que, aunque formaban un solo bloque, eran independientes entre sí.
Durante los últimos años, el deterioro sufrido debido al abandono y al duro clima de la zona la llevó a un estado semirruinoso.
En la restauración se mantuvo fielmente su estructura externa y sus gruesos tabiques interiores de piedra originales, -era lo mejor conservado-, se recuperó una buena parte de la madera centenaria de castaño (traves, puntones, etc.) no sólo por una función meramente decorativa sino también, como originalmente, formando parte funcional de la estructura de carga del edificio y algunos elementos de mobiliario a los que no se ha sometido a ningún proceso de restauración para conservar el sabor auténtico de la Galicia interior.
Disfrutemos hoy del ayer.